Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 93 de 365
🌙 Buenas Noches

Los presos que cantaban a medianoche, encadenados en el calabozo

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Hoy te voy a contar cómo dos misioneros, azotados y encerrados en el calabozo más profundo de una cárcel, decidieron pasar la noche cantando himnos a Dios en vez de lamentarse.

Pablo y Silas, predicando en la ciudad de Filipos, liberaron a una joven esclava de un espíritu que la controlaba, algo que enfureció a sus dueños, que la usaban para adivinar y ganar dinero. Estos arrastraron a Pablo y Silas ante las autoridades, que los mandaron azotar públicamente y encerrarlos en la cárcel, con los pies sujetos en un cepo, en el calabozo más interior y seguro.

A pesar del dolor de los azotes y la incomodidad del cepo, «a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios», y los demás presos los escuchaban. No era una escena de queja ni de desesperación, sino de alabanza sincera en medio de una situación durísima.

De repente, un terremoto tan fuerte sacudió los cimientos de la cárcel que todas las puertas se abrieron y las cadenas de todos los presos se soltaron. El carcelero, al despertar y ver las puertas abiertas, pensó que todos los presos habían escapado, y estaba a punto de quitarse la vida, sabiendo que sería ejecutado por su negligencia. Pablo, sin embargo, gritó a tiempo: «No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí».

El carcelero, sobrecogido, preguntó qué debía hacer para salvarse, y Pablo le respondió: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa». Aquella misma noche, el carcelero curó las heridas de Pablo y Silas, y él junto con toda su familia se bautizaron — un guardián de cárcel convertido a la fe por el testimonio de dos presos que, en vez de huir cuando pudieron, decidieron quedarse.

📖 Hechos 16,16-34

🎬 Ficha de reparto

Pablo y Silas

Misioneros azotados y encarcelados que responden con alabanza en vez de desesperación.

El carcelero

Se convierte a la fe, junto a toda su familia, tras el terremoto y el testimonio de Pablo y Silas.

💡 La moraleja

Se puede alabar a Dios incluso en las circunstancias más difíciles — y ese testimonio, sostenido en medio del dolor, puede tocar corazones que ninguna otra cosa alcanzaría. La libertad más profunda no depende siempre de las cadenas exteriores.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, cuando esté en mi propio «calabozo» —una situación difícil de la que no puedo salir—, dame la fe de Pablo y Silas para seguir alabándote incluso ahí. Amén.