«No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy»
Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.
Hoy te voy a contar cómo un mendigo cojo, que llevaba toda su vida pidiendo limosna a la puerta del templo, recibió de dos apóstoles algo mucho más valioso que las monedas que esperaba.
Un hombre cojo de nacimiento era colocado cada día a la puerta del templo llamada «la Hermosa», para pedir limosna a quienes entraban a rezar. Cuando Pedro y Juan pasaron por allí, el hombre les pidió dinero, como hacía con todo el mundo. Pedro le respondió algo inesperado: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda».
Pedro lo tomó de la mano derecha y lo levantó, y al instante sus pies y tobillos «se le afirmaron», recobrando fuerza. El hombre, que llevaba más de cuarenta años sin poder caminar, se puso de pie de un salto y empezó a caminar, saltar y alabar a Dios, entrando con ellos en el templo — el mismo lugar donde tantas veces lo habían visto sentado pidiendo limosna.
La gente que lo conocía, al verlo caminar, quedó «llenos de asombro y espanto». Pedro, aprovechando la atención que se había generado, predicó ante la multitud, explicando que aquella curación no había sido por su propio poder, sino por la fe en el nombre de Jesús, el mismo que ellos habían rechazado poco antes.
Este milagro, además de devolverle la salud a un hombre, se convirtió en el punto de partida para que muchos más creyeran — el texto dice que, después de ese día, el número de creyentes llegó a unos cinco mil. Un gesto de generosidad que no incluía dinero terminó cambiando muchísimas vidas más de las que Pedro y Juan podían imaginar.
📖 Hechos 3,1-10
🎬 Ficha de reparto
El hombre cojo
Mendigo de nacimiento, curado por Pedro y Juan a la puerta del templo.
Pedro y Juan
Apóstoles que curan al cojo en el nombre de Jesús, sin necesitar dinero ni poder propio.
💡 La moraleja
A veces lo que de verdad necesita alguien no es lo que le sueles dar por costumbre —dinero, cosas—, sino algo más profundo que sí tienes para ofrecer. No subestimes lo que puedes dar en el nombre de Jesús.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a dar lo que de verdad tengo para ofrecer a los demás, aunque no sea dinero. Que mi fe se traduzca en gestos concretos que transformen vidas. Amén.