Reza con Domingo Savio
Novena
Domingo decidió, siendo solo un niño, que quería ser santo. No esperó a ser mayor.
Santo Domingo Savio, ayúdame a decidir hoy, de verdad, que también yo quiero ser santo.
Vivió la fe con alegría contagiosa, convencido de que la santidad no está reñida con la diversión.
Santo Domingo Savio, enséñame a vivir mi fe con alegría, no con obligación.
Cuidó su corazón y sus pensamientos con una limpieza poco común en un adolescente.
Santo Domingo Savio, ayúdame a cuidar lo que veo, digo y comparto.
Se dejó acompañar y formar por un buen guía espiritual, sin resistirse a que le ayudaran a crecer.
Santo Domingo Savio, ayúdame a buscar y escuchar a quien me puede ayudar a ser mejor.
Se ofreció a cuidar enfermos durante la epidemia de cólera, con solo doce años, cuando muchos huían.
Santo Domingo Savio, dame valentía para ayudar a quien lo necesita, aunque me dé miedo.
Vivió convencido de que la Virgen caminaba a su lado cada día, y a ella confiaba lo más importante.
Santo Domingo Savio, enséñame a confiar en María como tú confiabas.
Mantuvo sus propósitos hasta el final, sin dejarse arrastrar por la presión de encajar.
Santo Domingo Savio, dame fuerza para no ceder en lo que sé que es correcto.
Vivió sus últimos días con una paz que impresionaba a quienes lo rodeaban, sin perder la esperanza.
Santo Domingo Savio, ayúdame a confiar en Dios incluso en los momentos difíciles.
Murió diciendo «qué cosas tan maravillosas veo» — sin miedo, con los ojos puestos en el Cielo.
Santo Domingo Savio, intercede por mí para que, como tú, viva y muera en paz con Dios.
Oraciones
Santo Domingo Savio, tú que decidiste ser santo siendo solo un niño, ayúdame a mí también a decirlo en serio hoy. Amén.
Señor, tú que viste a Domingo Savio estudiar con alegría y entrega, ayúdame a vivir el estudio no como una carga, sino como un modo de responder a los dones que me has dado. Por intercesión de Domingo Savio, dame constancia en mis estudios y honestidad en mi esfuerzo. Amén.
Santo Domingo Savio, que socorriste a tu madre en un momento de peligro, intercede hoy por mí y por mi hijo. Pido tu protección durante esta espera, para que todo transcurra con salud y en paz. Amén.
Domingo Savio, que cumplías tus deberes con alegría y sin dejarlos para el último momento, ayúdame ahora a recordar con claridad lo estudiado y a mantener la calma. Pongo este examen en tus manos y en las de Dios. Amén.
Señor, tú que llamaste a Domingo Savio a servirte con reverencia desde niño, ayúdame a servir en el altar con la misma atención y alegría con las que él lo hacía. Que mi servicio sea siempre un signo de mi amor por ti. Amén.
Patronazgos
Vivió el servicio al altar en el Oratorio con un cuidado y una devoción que lo convirtieron, con el tiempo, en modelo y patrono de quienes hoy sirven en la Misa.
Fue un alumno ejemplar que entendía el estudio como parte de su respuesta a Dios, no como una obligación aparte de su fe — por eso se le encomienda a quien estudia.
Formó parte de la vida musical y litúrgica del Oratorio de Don Bosco, donde el canto era parte central de la formación de los jóvenes.
Cuando el parto de su madre se complicó gravemente, Domingo le llevó una cinta bendecida en honor de María; el parto transcurrió bien contra todo pronóstico. Desde entonces muchas madres se encomiendan a él durante el embarazo.