El reglamento secreto de Domingo Savio
Con solo 14 años no se conformó con querer ser santo él: escribió un programa de vida para todo su grupo. Sus 21 puntos son mucho más que «rezar y portarse bien» — son una guía sorprendentemente actual.
Los 3 compromisos de Domingo
Antes de los 21 artículos, el reglamento pedía tres cosas. Son el resumen de todo — y encajan con el carné de los Amigos de Domingo Savio.
Cumplir a rajatabla el reglamento de la casa.
Ayudar a los compañeros, animándolos al bien con las palabras y, sobre todo, con el ejemplo.
Aprovechar el tiempo a fondo, sin desperdiciarlo.
¿Qué punto necesitas tú hoy?
Domingo tenía 14 años y ya vivía estos 21 puntos. Pulsa y quédate con uno para hoy.
Los 21 puntos
Fieles al reglamento que Domingo redactó y Don Bosco conservó, con palabras de hoy.
Fíate de quienes te guían y hazles caso: una obediencia sincera es la base de todo.
Tu primera tarea es cumplir bien tus propios deberes, sin buscar cosas raras.
Quereos de verdad entre vosotros y corregíos con cariño cuando haga falta.
Una vez por semana, media hora: invocar al Espíritu Santo, una lectura y crecer juntos.
Deja que te avisen de tus defectos… y avisa tú, en privado y con respeto.
Nada de piques ni rencores; aguanta con paciencia incluso a quien te cae mal.
No acumules mil rezos: después de tus deberes, haz lo que de verdad ayuda a tu alma.
Confesión y comunión frecuentes: acércate a Jesús a menudo, no solo en fiestas.
Encomienda cada día tu grupo a María, sobre todo en el Rosario, y pide constancia.
Cada sábado, un pequeño gesto en honor de la Inmaculada.
Cuida el silencio interior: en la oración, en el estudio y en clase.
«Acoge con avidez la Palabra de Dios» y dale vueltas a lo que has oído.
No pierdas el tiempo: el aburrimiento sin rumbo abre la puerta a la tentación.
El rato libre, en cosas que suman: buenas lecturas u oración.
El recreo está mandado: la santidad de Domingo no es triste ni encerrada.
Cuéntales a tus guías lo que pueda ayudarte a mejorar. Déjate acompañar.
Usa con cabeza los permisos que te dan; no abuses de la confianza.
Acepta lo que hay para comer sin protestar, y ayuda a que otros tampoco lo hagan.
Para entrar: confesarse, comulgar, una semana de buena conducta y leer bien la regla.
Cuando entra alguien nuevo, todos comulgan pidiendo por su perseverancia.
El corazón de todo: confianza filial e ilimitada en la Inmaculada. De ahí nacen la firmeza, la exigencia contigo mismo y la amabilidad con los demás.
Lo que añadió Don Bosco
El reglamento lo escribió Domingo, pero Don Bosco lo revisó y le puso siete condiciones. No quería un grupo de rezos de más, sino jóvenes que transformaran el ambiente con virtud y apostolado.
- 1.Las promesas no tenían fuerza de voto.
- 2.No obligaban bajo pena de pecado.
- 3.En cada reunión debía hacerse alguna obra de caridad concreta.
- 4.Había que organizar la comunión de los socios entre semana.
- 5.No añadir nuevas prácticas piadosas sin permiso.
- 6.El objetivo principal: promover la devoción a la Inmaculada y al Santísimo Sacramento.
- 7.Antes de admitir a un aspirante, leer la vida de Luis Comollo.
Domingo tenía 14 años.
¿Qué punto necesitas tú hoy?
No te damos solo su biografía: te damos el programa de vida que él mismo diseñó siendo un adolescente como tú.
Texto según el reglamento de la Compañía de la Inmaculada conservado por Don Bosco en la Vida del joven Domingo Savio.