Presentación: empezamos un camino en familia
Como padres, seréis los primeros catequistas de vuestro hijo o hija. Este primer año no necesita técnica: necesita constancia, cariño y vuestro propio testimonio de fe, por sencillo que sea.
«Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.»
(≈20 min) Sentaos juntos, sin prisa, y contadle a vuestro hijo o hija que este año vais a empezar un camino especial: conocer mejor a Dios y a Jesús, para llegar un día a la Primera Comunión. Preguntadle: «¿Qué sabes ya de Dios? ¿Alguna vez has hablado con Él?». Escuchad su respuesta sin corregirla. Después, dejad que os pregunte a vosotros lo mismo, y respondedle con sinceridad, aunque no tengáis todas las respuestas.
(≈15 min) Dios quiere que cada niño y cada niña lo conozca desde pequeño, no como un examen que hay que aprobar, sino como se conoce a un amigo: poco a poco, con historias, con preguntas, con tiempo compartido. Este año no vais a memorizar nada de golpe — vais a caminar juntos, un domingo detrás de otro.
(≈20 min) Elegid un rincón de casa (una estantería, una mesita) y poned ahí una vela, una cruz pequeña o una imagen. Será vuestro «rincón de la fe» para todo el año. Encended la vela juntos como señal de que empieza el camino, y decidid entre todos qué día y a qué hora de la semana os vendrá mejor reservar este ratito, para que se convierta en una costumbre.
(≈5 min) Este año no hace falta que lo sepáis todo: basta con que estéis presentes, con constancia y cariño, cada semana.