Aprendemos a hablar con Dios
Iniciar hábitos sencillos de oración personal, breve y espontánea, sin exigir fórmulas largas ni perfectas.
«Orad sin cesar.»
(≈15 min) Preguntadle: «Si pudieras decirle algo a Dios ahora mismo, ¿qué le dirías?». Dadle tiempo para pensarlo con calma, sin apurarlo a responder.
(≈15 min) Explicadle que rezar no es recitar palabras de memoria, sino hablar con Dios como se habla con un amigo: contarle lo que nos alegra, lo que nos preocupa, y también pedirle por los demás. No hay una forma «correcta» de hacerlo — lo importante es el corazón.
(≈20 min) Inventad juntos una oración cortita, con vuestras propias palabras, y decidla en voz alta. Podéis escribirla en una tarjeta para guardarla en la mesilla y rezarla antes de dormir esta semana.
(≈10 min) Rezar es simplemente hablar con Dios de corazón, como con un amigo.