El pecado: cuando me alejo del amor

Introducir el concepto de pecado de forma constructiva, como alejamiento del amor, preparando el camino hacia el sacramento del Perdón.
«Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios.»
(≈15 min) Preguntad, sin señalar a nadie: «¿Alguna vez has hecho algo sabiendo que estaba mal?». Dejad que solo quien quiera comparta, sin forzar a nadie.
(≈15 min) Explicad que el pecado no es solo «romper una norma»: es alejarnos del amor de Dios y de los demás, por egoísmo o por rabia. Todos, incluso los adultos, pecamos alguna vez — y por eso Dios nos ofrece siempre el perdón.
(≈20 min) En un papel, que cada uno escriba (sin enseñarlo a nadie) algo en lo que le gustaría mejorar, y lo guarde doblado en su bolsillo como propósito personal.
(≈10 min) Pecar es alejarme del amor, pero Dios siempre deja la puerta abierta para volver.
El amor de Dios es más fuerte que el pecado
Proyecta la ficha. La idea clave para que se la lleven a casa: por mucho que nos alejemos, Dios siempre nos espera.
Dios creó al hombre por amor, para que fuera su amigo. Creó a Adán y a Eva libres, llenos de su vida y de su amor. Pero ellos, tentados por el diablo, desobedecieron y rompieron la amistad con Dios. Fue el primer pecado, el pecado original.
Aun así, más fuerte que el pecado es el amor inmenso que Dios nos tiene. Por eso Dios no abandonó a sus hijos: salió a su encuentro y les prometió un Salvador.
««Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1, 21).»
Desde el principio, Dios Padre pensaba en Jesús, su único Hijo, para salvarnos. Dios es fiel a su amor y está siempre cerca de nosotros para salvarnos.
¡Jugad y repasad lo aprendido!
9 preguntas para proyectar. Los niños responden a mano alzada.