La Creación, un regalo para cuidar

Ampliar la gratitud por la Creación trabajada el año anterior, añadiendo la responsabilidad de cuidarla.
«Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno.»
(≈15 min) En grupo, que cada niño diga un lugar de la naturaleza que le encante y por qué.
(≈15 min) Explicad que Dios nos regaló el mundo entero, pero no como un juguete para usar y romper: nos lo confió para cuidarlo, como un jardín que hay que regar. Cuidar la naturaleza es también una forma de dar gracias a Dios.
(≈20 min) Organizad una pequeña acción de cuidado (recoger papeles del patio, plantar algo en una maceta) y rezad después dando gracias por la Creación.
(≈10 min) El mundo no es mío para gastarlo: es un regalo de Dios que tengo que cuidar.
La creación es obra del amor de Dios
Proyecta la ficha y leedla despacio. Al terminar, salid un momento a mirar por la ventana y dad gracias por lo que veis.
Dios es Padre y Creador de todo: del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Lo creó todo de la nada, libremente y por amor.
Cuando vemos el mar, el sol, la luna, las estrellas, los árboles, las flores y los animales, nos preguntamos asombrados: ¿por qué hay tanta vida? ¿Quién lo ha hecho? Toda la creación canta la grandeza de Dios.
Lo más importante que Dios creó es el hombre y la mujer, a su imagen y semejanza. Por eso somos sus colaboradores: con nuestro trabajo cuidamos y hacemos crecer el mundo.
««Al principio, Dios creó el cielo y la tierra… y creó Dios al hombre; varón y mujer los creó» (Gn 1, 1-27).»
Cómo cuido el regalo de Dios
- 1No tiro basura al suelo y reciclo.
- 2No malgasto el agua ni la comida.
- 3Cuido las plantas y a los animales.
- 4Doy gracias a Dios por la naturaleza.
¡Jugad y repasad lo aprendido!
9 preguntas para proyectar. Los niños responden a mano alzada.