¿Qué pasa si creo en Dios pero no en todo lo que dice la Iglesia?
Es una situación muy común, sobre todo en momentos de crecimiento de la fe —no significa que debas fingir estar de acuerdo con todo para «poder seguir siendo católico». Sí merece la pena distinguir entre dudar de algo concreto y descartar en bloque, sin más, lo que aún no se entiende bien.
Una actitud honesta es seguir buscando: leer, preguntar, hablar con alguien formado sobre lo que cuesta aceptar, en vez de decidir en solitario, sin más información, que esa parte «no cuenta». La fe madura con ese tipo de búsqueda paciente, no descartando piezas sin mirarlas bien.
Creer es un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona; también pide un compromiso sincero con la totalidad de lo que la Iglesia enseña, buscado con honestidad, no elegido a conveniencia.
«Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.»