El artesano al que Dios llenó de un don especial para hacer cosas hermosas
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Hoy te voy a contar la historia de Bezalel, un artesano al que Dios llenó de una habilidad especial para el arte y el diseño — una prueba de que los talentos creativos también son, a su manera, un don que viene de Dios.
Después de que el pueblo de Israel recibiera de Dios las instrucciones detalladas para construir el tabernáculo —una tienda sagrada portátil que serviría como lugar de encuentro con Dios durante los años en el desierto—, se necesitaba a alguien con la habilidad técnica y artística suficiente para llevar a cabo un proyecto tan complejo: trabajar el oro, la plata, el bronce, tallar madera, tejer telas de colores, grabar piedras preciosas.
Dios llamó específicamente a un hombre llamado Bezalel, de la tribu de Judá, y dijo de él: «Lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artes de talla de piedras... y en artes de madera, para trabajar en toda labor». Un texto sorprendente, que describe explícitamente el don artístico y técnico como algo dado por el Espíritu de Dios.
Junto a Bezalel, Dios también llamó a Aholiab para ayudarlo, y añadió: «he puesto sabiduría en el ánimo de todos los sabios de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado». No fue solo un genio individual, sino todo un equipo de artesanos con talentos diversos, trabajando juntos bajo la dirección de Bezalel, para construir algo hermoso y digno del propósito sagrado al que estaba destinado.
El resultado fue una obra de una belleza y una complejidad extraordinarias: el arca del pacto recubierta de oro, el candelabro de oro puro, las cortinas bordadas con querubines, las vestiduras sacerdotales tejidas con hilos de oro y colores. Toda aquella belleza, cuidadosamente diseñada y elaborada, no era un lujo innecesario: era una forma de honrar a Dios con lo mejor del talento humano, dado por él mismo.
📖 Éxodo 31,1-11; 35,30-35
🎬 Ficha de reparto
Bezalel
Artesano lleno del Espíritu de Dios con sabiduría y talento para construir el tabernáculo.
Aholiab
Colaborador de Bezalel en la construcción artística del tabernáculo.
💡 La moraleja
El talento artístico y creativo también es un don de Dios, no algo separado de la fe. Poner ese talento al servicio de algo hermoso y significativo, como hizo Bezalel, es una forma legítima y valiosa de servir a Dios.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, gracias por los talentos y las habilidades que me has dado. Ayúdame a ponerlos a tu servicio, como Bezalel puso su arte al servicio del tabernáculo. Amén.