Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Antiguo TestamentoDía 261 de 365
🌙 Buenas Noches

La lección que Jeremías aprendió mirando trabajar a un alfarero

HumildadConfianza

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Hoy te voy a contar cómo Dios le pidió a Jeremías que bajara a observar a un alfarero trabajando con su torno, para enseñarle, con una imagen muy sencilla, algo profundo sobre cómo Dios moldea a las personas y a los pueblos.

Dios le dio a Jeremías una instrucción curiosa: «Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras». Jeremías obedeció, y al llegar, observó al alfarero trabajando con su torno, dando forma a una vasija de barro con sus propias manos, un oficio cotidiano y sencillo que cualquier persona de la época conocía bien.

En un momento dado, «la vasija que él hacía de barro se echó a perder en su mano», probablemente por algún defecto en el material o algún error en el proceso. El alfarero, sin embargo, no desechó por completo aquel barro estropeado: «volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor hacerla». Con paciencia, tomó el mismo material y le dio una nueva forma, distinta de la que había planeado al principio.

Dios le explicó a Jeremías el significado de aquella escena tan sencilla: «¿No podré yo hacer con vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?... como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano». Así como el alfarero tenía la libertad de rehacer y transformar el barro según su propio criterio, Dios tenía también el derecho y el poder de moldear el destino de su pueblo según sus propios planes, especialmente cuando la forma inicial se había «echado a perder» por la propia infidelidad del pueblo.

Esta imagen tan cotidiana transmitía un mensaje profundo sobre la humildad necesaria ante Dios: así como el barro no puede exigirle nada al alfarero sobre la forma que debe tomar, el pueblo tampoco podía exigirle a Dios que actuara según sus propias expectativas, sino que debía confiar en su sabiduría para moldearlos, incluso a través de las dificultades, hacia algo mejor de lo que ellos mismos hubieran podido imaginar.

📖 Jeremías 18,1-6

🎬 Ficha de reparto

Jeremías

Aprende, observando a un alfarero, cómo Dios moldea a su pueblo según su sabiduría.

💡 La moraleja

Confiar en que Dios puede rehacer algo que se ha «echado a perder» en nuestra propia vida, dándole una nueva forma según su sabiduría, es un acto profundo de humildad. Él no desecha lo estropeado: lo vuelve a moldear con paciencia.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, como el barro en manos del alfarero, ponme en tus manos para que me moldees según tu sabiduría, incluso cuando algo en mí se haya echado a perder. Amén.