El soldado romano cuya fe sorprendió al propio Jesús
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Hoy te voy a contar la historia de un oficial del ejército enemigo, un romano acostumbrado a dar órdenes, que le dijo a Jesús algo tan lleno de fe que hasta él mismo se quedó admirado.
Un centurión romano, oficial al mando de cien soldados, tenía un siervo gravemente enfermo, a punto de morir, al que quería mucho. Al oír hablar de Jesús, mandó a unos ancianos judíos a pedirle que fuera a curarlo, y estos le rogaron a Jesús insistiendo en que aquel centurión merecía el favor, porque «ama a nuestra nación, y él mismo nos edificó una sinagoga».
Jesús se puso en camino hacia su casa, pero antes de llegar, el centurión le mandó otro mensaje, esta vez con una humildad sorprendente: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo cual ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo sanará».
El centurión explicó su razonamiento con una comparación muy propia de su profesión militar: él mismo estaba bajo la autoridad de sus superiores, y a la vez tenía autoridad sobre sus propios soldados — si le decía a uno «ve», iba, y a otro «ven», venía. Entendía que Jesús, de la misma forma, tenía autoridad total incluso sobre la enfermedad, sin necesidad de estar físicamente presente.
Jesús, al escuchar esto, se quedó asombrado, y dijo a los que lo seguían: «Ni aun en Israel he hallado tanta fe». El siervo del centurión sanó en esa misma hora, a distancia, solo por la palabra de Jesús — un hombre que ni siquiera pertenecía al pueblo de Israel había demostrado una fe más grande que muchos de los que llevaban toda su vida esperando al Mesías.
📖 Mateo 8,5-13
🎬 Ficha de reparto
El centurión
Oficial romano cuya fe humilde y confiada sorprende al propio Jesús.
Jesús
Cura al siervo del centurión a distancia, elogiando la fe del oficial romano.
💡 La moraleja
La fe de verdad no necesita ver para creer: confía en la autoridad de la palabra de Jesús, aunque no lo tenga físicamente delante. Y esa fe puede encontrarse en el lugar más inesperado, incluso en quien menos se espera.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, dame la fe del centurión: la confianza de creer en tu palabra sin necesitar verlo todo resuelto delante de mis ojos. Aumenta mi fe cada día. Amén.