Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 150 de 365
🌙 Buenas Noches

Los dos hombres que rezaron en el mismo templo, con actitudes opuestas

HumildadSinceridad

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Hoy te voy a contar una parábola de Jesús sobre dos hombres que subieron al templo a orar al mismo tiempo: uno confiado en sus propios méritos, y el otro que ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo.

Jesús contó esta parábola «a unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros». Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, un experto conocedor y cumplidor de la ley religiosa, muy respetado socialmente; el otro era publicano, un recaudador de impuestos, considerado pecador público por trabajar para el ocupante romano.

El fariseo, de pie, oraba consigo mismo con una lista de sus propios méritos: «Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano». Su oración, más que una conversación con Dios, era casi un currículum de sus propias virtudes, comparándose favorablemente con los demás, especialmente con el publicano que tenía cerca.

El publicano, en cambio, «estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador». No hizo ninguna lista de méritos, ni se comparó con nadie: simplemente reconoció su propia necesidad de misericordia, con una sencillez y una honestidad totales.

Jesús cerró la parábola con una conclusión que sorprendió profundamente a sus oyentes, acostumbrados a valorar mucho más al fariseo que al publicano: «Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido». La oración sincera de quien reconoce su necesidad valía más, ante Dios, que la lista de méritos de quien se creía ya suficientemente bueno.

📖 Lucas 18,9-14

🎬 Ficha de reparto

El fariseo

Ora enumerando sus propios méritos y comparándose favorablemente con los demás.

El publicano

Ora con humildad sincera, reconociendo su necesidad de misericordia, sin comparaciones.

💡 La moraleja

Compararse favorablemente con los demás, en vez de mirar con honestidad la propia necesidad de Dios, puede convertirse en un obstáculo espiritual. La oración sincera, sin listas de méritos, es la que de verdad transforma el corazón.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, dame la sinceridad del publicano para acercarme a ti reconociendo mi necesidad, sin compararme con nadie ni presumir de mis propios méritos. Ten misericordia de mí. Amén.