Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Antiguo TestamentoDía 259 de 365
🌙 Buenas Noches

El hacha prestada que se hundió en el río, y el pequeño milagro que la recuperó

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Hoy te voy a contar una historia pequeña pero entrañable sobre el profeta Eliseo: cómo, al ver a un joven angustiado porque había perdido en el río un hacha que ni siquiera era suya, hizo un milagro sencillo para ayudarlo a recuperarla.

Un grupo de jóvenes profetas, discípulos de Eliseo, decidieron construir un nuevo lugar donde vivir junto al río Jordán, ya que el espacio donde se reunían con Eliseo se les había quedado pequeño. Mientras trabajaban cortando árboles para la construcción, uno de ellos estaba usando un hacha que, según explicó él mismo, era prestada, no le pertenecía.

Mientras cortaba un árbol junto a la orilla del río, «se le cayó el hacha en el agua», y el joven, angustiado, exclamó: «Ah, señor mío, era prestada!». Su preocupación no era solo la pérdida de una herramienta útil: en aquella época, el hierro era un material caro y difícil de conseguir, y devolver algo prestado en peores condiciones o, peor aún, sin poder devolverlo, era una situación realmente seria.

Eliseo, al escuchar el problema, le preguntó dónde exactamente había caído el hacha, y al mostrarle el lugar, «cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro». De alguna manera, contraria a las leyes normales de la física, el hacha de hierro, que debería haberse hundido de inmediato, subió flotando hasta la superficie del agua.

Eliseo, sin ningún gesto adicional dramático, simplemente le dijo al joven: «Tómalo». Este, aliviado, extendió su mano y recuperó el hacha, pudiendo devolverla intacta a su dueño original. Este pequeño milagro, mucho más modesto que otros de los grandes prodigios asociados a Eliseo, muestra que Dios se preocupa también por los problemas cotidianos y aparentemente pequeños de las personas, no solo por las grandes crisis nacionales o los momentos de mayor gravedad.

📖 2 Reyes 6,1-7

🎬 Ficha de reparto

Eliseo

Profeta que hace flotar un hacha caída al río para ayudar a un joven angustiado por haberla perdido.

💡 La moraleja

A Dios también le importan los problemas cotidianos y aparentemente pequeños, como perder algo prestado. No hace falta esperar solo a las grandes crisis para confiar en su ayuda: también está presente en las preocupaciones más sencillas del día a día.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, gracias por preocuparte incluso de mis problemas más pequeños y cotidianos. Ayúdame a confiar en ti también en esos detalles del día a día. Amén.