Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 153 de 365
🌙 Buenas Noches

El mendigo lleno de llagas a la puerta del hombre que vestía de púrpura

CaridadJusticia

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Hoy te voy a contar una parábola de Jesús sobre un hombre rico que banqueteaba cada día, y un mendigo lleno de llagas que se sentaba a su puerta esperando solo las migajas — y sobre lo que le pasó a cada uno después de morir.

Jesús contó la historia de un hombre rico que «se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez» — signos claros de una vida acomodada y sin ninguna preocupación material. A la puerta de su casa se sentaba un mendigo llamado Lázaro, «cubierto de llagas», que «ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico», sin que nadie parecía prestarle atención, salvo los perros que le lamían las llagas.

Ambos hombres murieron, y su destino cambió por completo: Lázaro fue llevado por los ángeles «al seno de Abraham», un lugar de descanso y consuelo, mientras que el hombre rico fue enterrado y terminó «en el Hades, en tormentos». Desde allí, levantando la vista, vio a Abraham a lo lejos, con Lázaro junto a él, y le suplicó: «Ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua».

Abraham le respondió recordándole algo que resultaba imposible de ignorar: «Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado». Además, explicó que entre ambos lugares había «una gran sima» que impedía cualquier paso de un lado a otro — una separación definitiva que ya no admitía cambios.

El hombre rico, entonces, pidió que se enviara a alguien a advertir a sus cinco hermanos, para que no terminaran en el mismo lugar que él. Abraham respondió que ya tenían «a Moisés y a los profetas», es decir, las enseñanzas que ya conocían de sobra, y que si no les hacían caso a esas, tampoco se convencerían «aunque alguno se levantase de los muertos». La parábola deja una advertencia muy clara: la indiferencia ante la necesidad del que sufre justo delante de nosotros tiene consecuencias que después ya no se pueden revertir.

📖 Lucas 16,19-31

🎬 Ficha de reparto

Lázaro

Mendigo lleno de llagas, ignorado en vida por el hombre rico, consolado después de la muerte.

El hombre rico

Vive indiferente a la necesidad de Lázaro, y sufre las consecuencias de esa indiferencia.

💡 La moraleja

La indiferencia ante quien sufre justo delante de nuestros ojos, como Lázaro a la puerta del rico, no es un asunto sin importancia: tiene consecuencias serias. No hace falta esperar a un gran gesto para empezar a ver y ayudar a quien tenemos cerca.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, abre mis ojos para ver a quien sufre justo delante de mí, como Lázaro a la puerta de aquel hombre rico. No permitas que la indiferencia me ciegue. Amén.