El profeta que le preguntó al pueblo por qué vivían en casas lujosas mientras el templo seguía en ruinas
Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.
Hoy te voy a contar cómo el profeta Hageo, al ver que el pueblo había regresado del exilio y se había ocupado de construir cómodas casas para sí mismos mientras dejaban el templo de Dios sin terminar, les hizo una pregunta muy directa que los hizo reaccionar.
Después del regreso del exilio en Babilonia, el pueblo había comenzado con entusiasmo la reconstrucción del templo, pero, ante las dificultades y la oposición externa, los trabajos se habían detenido durante más de una década, mientras la gente se dedicaba a establecer y mejorar sus propias casas y sus propios negocios, dejando de lado por completo el proyecto del templo.
Hageo, enviado por Dios en ese contexto, hizo una pregunta muy directa al pueblo: «¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?». Señalaba con claridad la contradicción de haber invertido tiempo y recursos en el propio confort personal, mientras el proyecto comunitario más importante —el templo dedicado a Dios— seguía completamente abandonado.
El profeta también les hizo notar algo que probablemente ya habían experimentado, sin relacionarlo con esa negligencia: «Habéis sembrado mucho, y habéis recogido poco... el que se afana por ganar salario, recibe su salario en saco roto». Interpretaba las dificultades económicas que estaban viviendo como una consecuencia directa de tener sus prioridades desordenadas, poniendo su propio bienestar por delante de su responsabilidad hacia Dios.
El mensaje de Hageo tuvo un efecto inmediato: «Y oyó Zorobabel... y todo el resto del pueblo la voz de Jehová su Dios... y temió el pueblo delante de Jehová». Movilizados por aquel llamado directo, retomaron los trabajos de reconstrucción con renovado entusiasmo, y Dios les prometió a través de Hageo: «La gloria de esta casa segunda será mayor que la de la primera... y daré paz en este lugar». El templo, finalmente, se terminó pocos años después.
📖 Hageo 1,1-15
🎬 Ficha de reparto
Hageo
Profeta que anima al pueblo a retomar la reconstrucción del templo, dejando de lado la comodidad personal.
💡 La moraleja
A veces dejamos proyectos importantes a un lado por atender primero nuestra propia comodidad, sin darnos cuenta de que eso puede tener consecuencias en otras áreas de nuestra vida. Reordenar las prioridades, poniendo lo esencial en primer lugar, puede traer una restauración inesperada.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a revisar mis propias prioridades, para no dejar de lado lo que de verdad importa por atender primero mi propia comodidad. Amén.