«Dejad a los niños venir a mí»: la vez que Jesús regañó a sus propios discípulos
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Hoy te voy a contar cómo, cuando unos padres llevaron a sus hijos pequeños para que Jesús los tocara y bendijera, sus propios discípulos intentaron impedirlo — y cómo Jesús reaccionó, molesto de verdad, ante ese rechazo.
Algunas personas llevaban a sus niños hasta Jesús «para que los tocase», una costumbre habitual como forma de pedir una bendición especial para los más pequeños. Los discípulos, quizás pensando que aquello distraía a Jesús de asuntos más importantes, o que los niños no merecían tanta atención por parte de un maestro tan reconocido, «reprendían a los que los presentaban».
Jesús, al darse cuenta de lo que estaba pasando, «se indignó», una reacción emocional muy poco frecuente en los relatos de los Evangelios, que muestra lo importante que era para él este asunto. Les dijo directamente: «Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios».
Y añadió algo todavía más sorprendente para el pensamiento de la época: «De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». En una cultura donde los niños tenían muy poca consideración social, casi ningún peso ni autoridad, Jesús los ponía como modelo a seguir para entender cómo acercarse al reino de Dios: con la sencillez, la confianza y la falta de pretensiones propias de un niño.
Después de esta enseñanza tan clara, Jesús «los tomó en los brazos, y poniendo las manos sobre ellos, los bendijo». No los bendijo desde la distancia ni con un gesto formal: los abrazó físicamente, dedicándoles tiempo y cercanía real, dejando claro con hechos, no solo con palabras, que ningún niño estaba de más en su presencia.
📖 Marcos 10,13-16
🎬 Ficha de reparto
Jesús
Se indigna ante el rechazo de los niños por parte de sus discípulos y los bendice en sus brazos.
Los discípulos
Intentan impedir que los niños se acerquen a Jesús, y son corregidos por él.
💡 La moraleja
La sencillez, la confianza y la falta de pretensiones propias de la infancia son, según Jesús, un camino de acceso al reino de Dios. Vale la pena preguntarse si, con el paso del tiempo, hemos perdido esa capacidad de acercarnos a Dios con sencillez.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a acercarme a ti con la sencillez y la confianza de un niño, sin las complicaciones y pretensiones que voy acumulando con el tiempo. Amén.