Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 176 de 365
🌙 Buenas Noches

El día en que Jesús volcó las mesas de los cambistas en el templo

JusticiaFortaleza

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Hoy te voy a contar el único episodio en los Evangelios donde Jesús actúa con una furia física y evidente: el día en que entró al templo y, con un látigo improvisado, volcó las mesas de quienes hacían negocio dentro de un lugar sagrado.

Al llegar a Jerusalén para la Pascua, Jesús entró en el templo y se encontró con una escena que le resultó profundamente ofensiva: «halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados». Aquel comercio, aunque justificado en teoría para facilitar los sacrificios rituales y el cambio de moneda para las ofrendas, se había instalado precisamente en el atrio de los gentiles, el único espacio del templo donde los no judíos podían orar.

Jesús, «haciendo un azote de cuerdas», actuó con una determinación física que sorprende dentro de su forma habitual de actuar: «echó fuera del templo a todos... y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas». A quienes vendían palomas les dijo: «Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado».

Los discípulos, presenciando aquella escena, recordaron una frase de un salmo antiguo: «El celo de tu casa me consume». No era un arrebato incontrolado de rabia sin sentido, sino una acción deliberada, cargada de significado profético, denunciando cómo un lugar destinado a la oración y el encuentro con Dios se había convertido en un espacio de negocio que además excluía a quienes más necesitaban ese espacio de oración.

Los líderes judíos, al ver la escena, le preguntaron con qué autoridad hacía aquello, exigiéndole una señal que lo justificara. Jesús les respondió con una frase enigmática que ellos no entendieron en el momento: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré» — refiriéndose, según explica el propio Evangelio, no al edificio físico, sino a su propio cuerpo, anticipando su muerte y resurrección.

📖 Juan 2,13-22

🎬 Ficha de reparto

Jesús

Expulsa con firmeza a los mercaderes del templo, denunciando el uso indebido de un lugar sagrado.

💡 La moraleja

Hay momentos en los que la indignación por una injusticia real —como la exclusión de quienes buscaban orar— merece expresarse con firmeza y claridad. El celo de Jesús por lo sagrado nos recuerda que la fe verdadera no es tibia ni indiferente ante lo que la desvirtúa.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, dame el mismo celo que tú mostraste por lo que es sagrado, y la valentía de actuar con firmeza ante lo que corrompe lo que debería servir para acercarse a ti. Amén.