Los diez hombres curados, y el único que volvió a dar las gracias
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Hoy te voy a contar cómo Jesús curó a diez hombres enfermos de lepra al mismo tiempo, con la misma orden y la misma fe requerida — y cómo, de los diez, solo uno volvió a darle las gracias.
En un pueblo entre Samaria y Galilea, diez hombres enfermos de lepra, obligados por la enfermedad a vivir apartados de la sociedad, «que se pararon de lejos» —como exigía la ley, para no contagiar a nadie—, vieron a Jesús pasar y le gritaron: «¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!».
Jesús, al verlos, les dio una instrucción sencilla, sin tocarlos ni hacer ningún gesto especial: «Id, mostraos a los sacerdotes» — algo que la ley exigía como paso necesario para certificar que alguien había quedado curado de la lepra. Los diez hombres, sin ver todavía ningún cambio en su piel, obedecieron y se pusieron en marcha.
El texto explica que «mientras iban, fueron limpiados» — la curación llegó en el camino, mientras confiaban en la palabra de Jesús y actuaban en consecuencia, antes de ver ningún resultado visible. De los diez, solo uno, al darse cuenta de que estaba curado, «volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias» — y el texto añade un detalle significativo: «este era samaritano», un extranjero, considerado por muchos judíos como alguien de segunda categoría religiosa.
Jesús, sorprendido por la ausencia de los otros nueve, preguntó: «¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios, sino este extranjero?». Y le dijo al hombre que había regresado: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado» — una curación completa, física y espiritual, reservada especialmente para quien supo reconocer y agradecer lo que había recibido.
📖 Lucas 17,11-19
🎬 Ficha de reparto
El samaritano curado
Único de los diez leprosos que regresa a agradecer a Jesús su curación.
Jesús
Cura a diez leprosos y destaca la fe de quien vuelve a darle las gracias.
💡 La moraleja
Recibir algo bueno no siempre viene acompañado de la gratitud de reconocerlo y agradecerlo. Volver a dar las gracias, como hizo el samaritano, no es un simple gesto de cortesía: es una forma profunda de fe que completa lo que se ha recibido.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a no ser como los nueve que siguieron su camino sin volver, sino como el samaritano que regresó a darte gracias. Que sepa reconocer lo que recibo de ti cada día. Amén.