Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 137 de 365
🌙 Buenas Noches

El funeral que Jesús interrumpió para devolverle un hijo a su madre

CaridadMisericordia

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Hoy te voy a contar cómo Jesús, al cruzarse con un cortejo fúnebre en la entrada de un pueblo, sintió tanta compasión por una madre que había perdido a su único hijo que decidió detener el funeral por completo.

Jesús se dirigía a un pueblo llamado Naín, acompañado de sus discípulos y una gran multitud. Al llegar a la puerta de la ciudad, se cruzó con un cortejo fúnebre que salía en dirección contraria: llevaban a enterrar a un joven, «hijo único de su madre, la cual era viuda», acompañada por «mucha gente de la ciudad» que compartía su dolor.

Para aquella mujer, la pérdida era doblemente devastadora: no solo había enterrado ya a su esposo en algún momento anterior, sino que ahora perdía también a su único hijo, la persona que en aquella época se suponía que la sostendría económica y socialmente durante el resto de su vida. Se quedaba, de golpe, completamente sola y desprotegida.

El Evangelio describe la reacción de Jesús con una frase muy sencilla y directa: «Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores». Se acercó al féretro, lo tocó —algo que ritualmente lo hacía impuro según la ley judía, algo que no le importó en absoluto—, y dijo: «Joven, a ti te digo, levántate». El joven «se sentó y comenzó a hablar», y Jesús «lo dio a su madre».

La multitud, sobrecogida, glorificó a Dios diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo». Este milagro no respondía a ninguna petición explícita: nadie le pidió nada a Jesús. Fue únicamente su propia compasión, al ver el dolor de aquella madre, lo que lo movió a actuar — un ejemplo claro de que, a veces, la misericordia se adelanta incluso a la petición.

📖 Lucas 7,11-17

🎬 Ficha de reparto

La viuda de Naín

Madre que, tras perder a su único hijo, lo recibe de vuelta con vida gracias a la compasión de Jesús.

Jesús

Se conmueve ante el dolor de la viuda y resucita a su hijo sin que nadie se lo pida.

💡 La moraleja

La compasión de verdad, como la de Jesús ante aquella madre, no siempre espera a que se la pida: a veces actúa simplemente al ver el sufrimiento de otra persona. Vale la pena estar atentos al dolor ajeno, incluso cuando nadie nos pide ayuda directamente.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, dame un corazón compasivo como el tuyo, capaz de conmoverse ante el dolor ajeno y actuar, incluso sin que nadie me lo pida. Amén.