Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 76 de 365
🌙 Buenas Noches

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra

PerdónJusticiaHumildad

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Hoy te voy a contar cómo unos hombres arrastraron a una mujer ante Jesús, dispuestos a apedrearla según la ley — y cómo Jesús, con una sola frase, hizo que todos, uno a uno, soltaran sus piedras.

Unos maestros de la ley y fariseos llevaron ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio, y la pusieron en medio de todos, exponiéndola públicamente a la vergüenza. Le recordaron que la ley de Moisés mandaba apedrear a este tipo de mujeres, y le preguntaron a Jesús qué opinaba — una trampa cuidadosamente pensada: si decía que la perdonara, contradecía la ley; si decía que la apedrearan, contradecía su propio mensaje de misericordia.

Jesús, sin responder de inmediato, se agachó y empezó a escribir con el dedo en el suelo. Ante la insistencia de sus acusadores, se incorporó y les dijo una sola frase que ha resonado durante siglos: «El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella». Volvió a agacharse a escribir en el suelo.

Uno por uno, empezando por los más ancianos, todos los acusadores fueron marchándose en silencio, conscientes de sus propios fallos. Al final, solo quedaron Jesús y la mujer, todavía de pie en medio de donde había estado rodeada por la multitud acusadora.

Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?». Ella respondió: «Ninguno, Señor». Y Jesús le dijo: «Ni yo te condeno; vete, y no peques más». No minimizó su error —le pidió que dejara de pecar—, pero tampoco la condenó ni la humilló más de lo que ya había sido humillada. Le dio, en cambio, la oportunidad de empezar de nuevo.

📖 Juan 8,1-11

🎬 Ficha de reparto

La mujer

Sorprendida en pecado, es acusada públicamente y perdonada por Jesús, que le da una nueva oportunidad.

Los acusadores

Maestros de la ley y fariseos que, confrontados con sus propios pecados, se marchan sin apedrearla.

💡 La moraleja

Antes de juzgar el error de otro con dureza, vale la pena mirar los propios. Jesús no minimiza el pecado, pero tampoco condena a quien lo comete: ofrece siempre la oportunidad de un nuevo comienzo.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, ayúdame a no ser rápido en juzgar los errores de los demás, recordando los míos propios. Gracias porque, como a esta mujer, me ofreces siempre un nuevo comienzo. Amén.