El perfume carísimo que una mujer vertió sin medir el gasto
Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.
Hoy te voy a contar cómo, pocos días antes de morir, Jesús recibió el gesto de amor más generoso y más caro de todo el Evangelio — y cómo alguien cercano a él lo criticó por «desperdiciarlo».
Seis días antes de la Pascua en la que Jesús moriría, cenaba en casa de Lázaro, a quien había resucitado, junto con sus hermanas Marta y María. En mitad de la cena, María tomó un frasco de perfume de nardo puro, carísimo —equivalente al salario de casi un año de trabajo—, y lo derramó completamente sobre los pies de Jesús, secándolos después con su propio cabello.
El aroma llenó toda la casa. Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, protestó indignado: «¿Por qué no se ha vendido este perfume... y se ha dado a los pobres?». El Evangelio aclara que no lo decía por verdadera preocupación por los pobres, sino porque él mismo robaba del dinero común que llevaba como encargado de la bolsa del grupo.
Jesús defendió a María con firmeza: «Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto». Reconoció en aquel gesto algo que nadie más había entendido: María, quizás sin saberlo del todo, estaba preparando su cuerpo para la muerte que se acercaba, con el gesto de amor más generoso que podía ofrecer.
Jesús añadió algo sorprendente: «De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella». Un gesto de amor tan generoso que parecía «un desperdicio» a ojos calculadores quedó recordado para siempre, mientras que la mezquindad de quien lo criticó terminó traicionando al propio Jesús pocos días después.
📖 Juan 12,1-8
🎬 Ficha de reparto
María
Hermana de Lázaro, que unge los pies de Jesús con un perfume carísimo como gesto de amor total.
Judas Iscariote
Discípulo que critica el gesto de María, movido por su propia codicia, no por preocupación real por los pobres.
💡 La moraleja
El amor de verdad, cuando es sincero, no siempre parece «razonable» o «económico» a ojos calculadores. A veces la generosidad más grande es precisamente la que no mide el gasto.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, dame la generosidad de María para amarte sin medir el gasto, sin calcular si merece la pena. Que mi amor por ti se note en gestos concretos, no solo en palabras. Amén.