Domingo SavioQUIERO SER SANO
← Volver a Buenas Noches
Nuevo TestamentoDía 268 de 365
🌙 Buenas Noches

La petición que dos hermanos hicieron a través de su propia madre

HumildadSencillez

Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.

Hoy te voy a contar cómo la madre de Santiago y Juan, dos de los discípulos más cercanos de Jesús, se atrevió a pedirle directamente los mejores puestos de honor para sus hijos en el futuro reino — y la respuesta que Jesús le dio sobre lo que realmente significaba la grandeza.

La madre de Santiago y Juan, dos de los apóstoles, se acercó a Jesús junto con sus propios hijos, «adorándole y pidiéndole algo». Jesús le preguntó qué deseaba, y ella respondió con una petición muy directa: «Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda» — los lugares de mayor honor y cercanía al poder, en cualquier corte real de la época.

Jesús, respondiendo directamente a los dos hermanos, les preguntó: «¿Podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo he de ser bautizado?», refiriéndose de forma velada al sufrimiento que él mismo tendría que atravesar. Ellos, quizás sin entender del todo la magnitud de esa pregunta, respondieron con confianza: «Podemos». Jesús confirmó que efectivamente compartirían ese sufrimiento, pero aclaró que la decisión sobre quién se sentaría en esos puestos de honor no le correspondía a él otorgarla arbitrariamente.

Cuando los otros diez discípulos se enteraron de aquella petición, «se enojaron contra los dos hermanos», probablemente porque también ellos, en el fondo, hubieran querido ocupar esos mismos puestos de privilegio. Jesús, aprovechando aquel momento de tensión entre sus discípulos, los reunió a todos para enseñarles algo fundamental sobre el verdadero liderazgo.

Les explicó: «Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas... mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor». Y concluyó con una frase que resume toda su forma de entender el liderazgo: «el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos». La verdadera grandeza, según Jesús, no se mide por los puestos de honor conseguidos, sino por la disposición a servir a los demás.

📖 Mateo 20,20-28

🎬 Ficha de reparto

Santiago y Juan

Discípulos que, a través de su madre, piden los mejores puestos en el reino de Jesús.

Jesús

Enseña a sus discípulos que la verdadera grandeza consiste en servir, no en buscar puestos de honor.

💡 La moraleja

El deseo de ocupar puestos de honor o de reconocimiento, aunque sea comprensible, contrasta con la enseñanza de Jesús sobre el liderazgo verdadero: servir a los demás, en vez de buscar ser servido por ellos.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, líbrame del deseo de buscar puestos de honor, y enséñame a encontrar la verdadera grandeza en el servicio hacia los demás, como tú mismo hiciste. Amén.