Domingo SavioQUIERO SER SANO
📜 San Juan Bosco · 1824–1888

Los sueños de Don Bosco

Una selección de sus sueños más célebres

En medio del mar, dos columnas: la Eucaristía y María Auxiliadora.

Don Bosco es uno de los santos con más «sueños» documentados: su recopilación ocupa cientos de páginas. Para él no eran simples imágenes nocturnas, sino un modo con el que sintió que Dios guiaba su vida y su misión. Los contaba con sencillez y prudencia, sin darles más valor del que tenían. Recogemos aquí una selección de los más importantes.

El sueño de los nueve años (1824). Es el sueño fundacional. Se vio rodeado de chicos que peleaban y blasfemaban; un hombre luminoso le dijo que no los ganaría a golpes, «sino con la mansedumbre y la caridad», y una Señora majestuosa le mostró cómo aquellas fieras se volvían corderos. Allí estaba, en germen, la obra de toda su vida: los jóvenes.

El emparrado de rosas. Don Bosco se vio invitado a caminar por un sendero cubierto por un emparrado de rosas espléndidas. Parecía un paseo delicioso; pero bajo las rosas se escondían espinas afiladísimas que herían a quien avanzaba, y muchos de los que le seguían se volvían atrás. El sueño le reveló que su método —dulce y amable por fuera— exigiría en realidad sacrificio, paciencia y cruz: las rosas del cariño esconden siempre las espinas de la entrega.

El sueño de las dos columnas (1862). Vio el mar cubierto de naves enemigas que atacaban a una gran nave —la Iglesia—, guiada por el Papa. En medio del mar se alzaban dos altísimas columnas: sobre una, la Eucaristía, con la inscripción «Salvación de los creyentes»; sobre la otra, María Inmaculada, «Auxilio de los cristianos». El Papa lograba anclar la nave entre las dos columnas y la tempestad se calmaba. La lección: la Iglesia se salva por la Eucaristía y por María Auxiliadora.

La serpiente y el rosario. En otro célebre sueño vio una enorme serpiente —imagen del demonio—. Se le indicó que tendiera hacia ella una cuerda, que resultó ser un rosario: al enredarse en él, la serpiente quedaba vencida. El sueño mostraba el poder de la oración y de la devoción a la Virgen para vencer al mal.

El personaje de los diez diamantes (1881). Se le apareció un personaje majestuoso cubierto de un manto adornado con diez diamantes resplandecientes, cada uno con el nombre de una virtud —Fe, Esperanza y Caridad; Trabajo y Templanza; Obediencia, pobreza y castidad—. Era el retrato del verdadero salesiano: las virtudes que debían adornar a sus hijos para que la Congregación floreciera; y, en su reverso, los defectos que la harían decaer.

Los sueños misioneros. Varios sueños le mostraron tierras lejanas y pueblos que aún no conocían el Evangelio —especialmente la Patagonia—, y le impulsaron a enviar a sus primeros misioneros a América en 1875.

Muchos de estos sueños marcaron decisiones importantes de su vida y de la Congregación. Esta es solo una pequeña muestra del gran libro de los sueños de Don Bosco.